domingo, 18 de febrero de 2018

LA CRÍTICA. Black Panther

El rey pantera
Desde que se iniciase el universo cinemático marvelita, una sospecha invade a quien esto escribe. Sospecha alimentada por algunas entregas que no pasarían ni el aprobado raspado, pero que acaban siendo encumbradas por los críticos cinematográficos estadounidenses. Pueden gustar más o menos las entregas de Iron Man –para mí, pasables las tres, pero no empapadas de la socarronería de Tony Stark-, pueden considerarse tomaduras de pelo las últimas aventuras de Spider-Man o Thor, o incluso puede caerse en el hastío con la primera secuela de este último, pero en lo que todas coinciden es en la exacerbada valoración de la prensa especializada, de esos supuestos expertos en el séptimo arte que parecen con la potestad de erigir en éxito o fracaso todo lo que tocan.

“Black Panther” podría entrar en ese selecto club de películas excesivamente bien valoradas –prefiero no usar la palabra sobrevaloradas, que luego dicen que se abusa del término-, pero que no acaban por destacar por encima de otras cintas similares, o al menos no lo suficiente como para encumbrarla como “la mejor película de superhéroes de la historia”. Y ojo, que no es mala película, de hecho es más que decente, pero no fenomenal para un servidor.


La escena tras la estupenda presentación de Wakanda y el personaje principal, antes de los créditos de la compañía, ya define la atmósfera de muchas de las que están por venir. Una apertura sosa, sin alma, que no despierta el interés por lo que nos van a contar. Y esto se repite en el resto de la película. Secuencias de diálogos y más diálogos. Algunos graciosos, otros interesantes, otros tediosos. Un reparto acertado, a excepción precisamente de los dos pilares de la función, el protagonista y su némesis, que no tienen la presencia suficiente para llenar la pantalla, y que acaban siendo superados por los secundarios. Como ejemplo, ese Andy Serkis cuyo villano funciona mucho mejor que el de Michael B. Jordan. Escenas de acción que ayudan a que se pase más rápido su visionado, pero sin ningún atisbo de salirse de la norma. Todo tan mecánico como en “Thor: El mundo oscuro”, pero sin que la historia ni su desarrollo se indigesten, sin llegar a dormirte del todo en la butaca.


Pero hay que insistir en ello. Pese a todo, no es una mala película. Simplemente es una que cumple con su cometido de hacer buena caja sin que te quede la sensación de que has invertido mal tu tiempo y tu dinero. Eso y su importancia como producto destinado a plantar cara a la política Trump. Lo que sí deja, quizá, es una ligera sensación de déjà vu, de haber visto esto antes. Hace más de dos décadas, cuando la propia Disney jugaba a ser Shakespeare con uno de sus clásicos animados. Con algunas diferencias para evitar las odiosas comparaciones. Aquí no están Timón y Pumba, ni la imponente voz de Constantino Romero. Ni siquiera han contado con James Earl Jones. Eso ya habría sido pasarse de listos. Pero sí el advenimiento del rey pantera. Habrá más, aunque esperemos que con algo más de carisma.

A favor: que cumple, sin más
En contra: muchos vaivenes de ritmo, la sensación de que la hemos visto antes, y que simplemente cumple

Calificación **1/2
Se deja ver

domingo, 11 de febrero de 2018

TAQUILLA USA. El Sr. Grey vuelve a conquistar al público en su despedida

La taquilla USA remonta el vuelo este fin de semana, pero solo en comparación con el anterior, porque palidece si se compara el total recaudado con lo cosechado hace un año, cuando “Batman: The LEGO Movie” y “Fifty Shades Darker” llegaban con fuerza a la cartelera, pero por debajo de sus respectivas primeras entregas o títulos con los que comparten universo.

Y nuevamente ha sido el señor Grey el que se lleva el gato al agua, ya sin competencia y despidiéndose con su tercera entrega. Fifty Shades Freed debuta a la baja con respecto a la entrega previa, pero con unos muy buenos 38 millones de $, fruto eso sí del efecto fan que arrastra. Debido a ello, no se espera que supere por mucho los 100 millones de $, a la espera de ver cómo funciona a nivel internacional, donde también la segunda sufrió un descenso significativo. Por ahora, en todo el mundo amasa 137 millones de $, con un presupuesto que iguala al de la segunda, 55 millones de $.

Una cifra fácil de rentabilizar, tanto que ya la franquicia lo ha hecho con tan sólo tres películas. Ha costado en total 150 millones de $, y en todo el globo ha recaudado la friolera de 1.089 millones de $ hasta el momento, aunque esta cifra aumentará una vez la presente entrega acabe su carrera comercial. Un producto de lo más rentable para Universal, que no ha sucumbido a las desastrosas críticas.

Pero es que ninguno de los estrenos de elevada presencia de la semana gozaba de reviews entusiastas. La mejor situada en ese sentido ha sido la animada Peter Rabbit, con la que Sony acierta de lleno con 25 millones de $, justo la mitad de lo que ha costado. Peor valorado ha sido lo nuevo de Clint Eastwood, The 15:17 to Paris, que no obstante se hace con unos decentes 12 millones de $. Decentes dado su presupuesto de 30 millones de $, que no debería tener problemas en alcanzar gracias al nombre de su director. Ahora bien, no se prevé ante este comienzo y los comentarios que vaya a ser uno de sus trabajos más exitosos.

Los mantenimientos, pues positivos en el top 5 ante la falta real de productos potentes que acaparen la atención. Jumanji: Welcome to the Jungle y The Greatest Showman cierran la lista, haciendo aún de las suyas tras mes y medio en cartel. Dos éxitos sorpresa que acumulan ya 365 y 146 millones de $, respectivamente. Además, la comedia de aventuras de Sony se aproxima a los 900 millones de $ en todo el mundo, mientras que el musical de Fox supera ya los 300 millones de $.

Fuente: Box Office Mojo

viernes, 9 de febrero de 2018

LA CRÍTICA. The Cloverfield Paradox

El gen Abrams
Se le pueden reprochar muchas cosas a J.J. Abrams, pero no que no sepa cómo vender sus productos, cómo atraer al público a las salas y hacer crecer las expectativas del espectador. “Lost” fue su primer producto de consumo masivo, una ficción que semana tras semana enganchaba a medio planeta, mientras iba afianzando su status de culto televisivo para toda una generación. Y luego demostró con “Monstruoso (Cloverfield)” que era un as en esto de generar revuelo en la red, de hacer del marketing viral un arma de seducción masiva.

E igual que repitió la fórmula del éxito de la publicidad con su secuela/spin-off, lo ha vuelto a hacer con “The Cloverfield Paradox”, todo un ejemplo de campaña agresiva, tan agresiva que ha resultado prácticamente inexistente. Su mera existencia es una paradoja en sí misma, como reza su título. Un estreno sorpresa con la alianza de la todopoderosa Netflix, otra abanderada contemporánea de sorprender en lo que a vender sus propuestas se refiere.


Pero por supuesto, al igual que es capaz de recoger lo mejor del responsable de la maravillosa “Súper 8”, es también portadora del gen Abrams, ese que mucho promete pero poco abarca. Porque los seguidores de la serie que le dio el salto al estrellato definitivo, y aquellos que se han sentido decepcionados por ejemplo con su aventura galáctica, lo saben de sobra. Que es un vende humo, que disfruta creando misterios y detalles de lo más cool, pero a los que luego no da salida ni explicación.

Y eso también afecta a esta nueva entrega, plagada de momentos que funcionarían sin problemas de manera aislada –el momento imán, la inundación en la cabina-, junto a otros tan cómicos como ridículos –ay, esa mano traviesa-, pero que no tienen razón de ser aparente dentro de la propia lógica del film. El guión no se preocupa por resolver los muchos interrogantes que plantea, a la espera de que alguna entrega futura lo haga.


Pero más allá de eso, que podrá indignar de nuevo a aquellos que ya no le rían las gracias a la manera de entender el cine de este señor, hay algo realmente destacable en “The Cloverfield Paradox”. Sí, tiene muchos defectos, como esa sensación de pastiche que deja su visionado –por ahí resuenan “Alien”, “Esfera” u “Horizonte final”-, su plana realización y casting, o lo soso de parte de su desarrollo, pero al final lo que destaca de ella es lo bien que abre toda una línea argumental que encaja a la perfección con lo visto en sus dos predecesoras. Porque aunque algunos se nieguen a verlo, esta odisea espacial guarda más relación con las dos anteriores que, por ejemplo, la segunda con la primera. Naturalmente, el pertenecer a esta saga, que bien podría no haberlo hecho, le da una nueva dimensión. A sí misma como la más floja de la trilogía -no por ello mala, ojo-, y a la propia franquicia abriendo nuevos y sugerentes arcos narrativos. Y la línea que abre, tan inesperada como atractiva, es digna de ser vista. Aunque sea por el gen recesivo que define su paradójica existencia.

A favor: la sugerente línea que abre en la franquicia, y lo bien que encaja con las anteriores
En contra: sus clichés, lo plano de su desarrollo, y esa maldita tendencia de su productor de lanzar ideas sin explicarlas

Calificación **1/2
Se deja ver muy bien 

martes, 6 de febrero de 2018

ESPECIALES. Lo mejor (y lo peor) de 2017

Llega el momento de hacer el balance definitivo en el blog. Va siendo hora de compartir la lista de mejores películas de 2017 para un servidor. Primero, el top 10 oficial, y a continuación, algunas cintas destacables, sin ningún orden en particular.

Por último, también sin orden, una pequeña lista con los filmes que han defraudado a un servidor, o directamente aquellos que he visto más flojos durante el pasado año. Por supuesto, la lista completa es personal y no transferible, lo cual significa que estoy abierto al debate, pero no a cuestionar el contenido de la misma. Aclarado este punto, la mejor película de 2017 es…

Top 2017

1.La forma del agua


2.Múltiple (Split)


3.Dunkerque


4.A Ghost Story


5.La llamada


6.Blade Runner 2049


7.Call me by your Name


8.Guardianes de la Galaxia Vol.2


9.Logan


10.It


También a destacar...
American Made
Cortar
Crudo
El sacrificio de un ciervo sagrado
Get Out
John Wick: Pacto de sangre
Life
Madre!
Star Wars: Los últimos Jedi
The Belko Experiment
The Big Sick
The Meyerowitz Stories
Verano 1993

Los filmes más decepcionantes y/o flojos del año
Colossal
Dhogs
Justice League
Kingsman 2
Lady Bird
Revenge
Spider-Man: Homecoming
Thor: Ragnarok

viernes, 2 de febrero de 2018

LA CRÍTICA. Los archivos del Pentágono

El mecánico toque Spielberg
Que una película como ésta llegue a las carteleras en un momento como este no es fruto de mera casualidad. Más allá de cierta sub lectura que pueda extraerse de ella en pos del movimiento feminista que sacude Hollywood recientemente, lo más relevante de lo nuevo de Steven Spielberg es la defensa que hace de la libertad de prensa, enmarcando la trama en un periodo histórico que no dista del que hoy en día se vive en Estados Unidos. Décadas de mentiras por parte del sistema, que culminaron con uno de los episodios más bochornosos protagonizados por un ex presidente, mientras la prensa escrita era obligada a callar o enfrentarse a querellas multimillonarias.

Y que llegue en plena era Trump no es casualidad, es necesario y además es de agradecer. Porque el thriller político de corte periodístico suele dar buenos resultados en pantalla grande si tras la cámara existe un cineasta capaz de otorgar a la interesante historia del dinamismo que la propuesta requiere. En eso, Spielberg es un maestro. “Los archivos del Pentágono”, si algo tiene, es dinamismo, conseguido a base de plantear la historia como si de una trama de espionaje se tratase.


Pero además, como no podía ser de otra manera, es un film de una factura técnica impecable, que la hacen reconocible para los que están familiarizados con la obra del responsable de “La lista de Schindler”. La fotografía de Janusz Kaminski o la banda sonora de John Williams son marcas de identidad del cine de Spielberg, y si a eso unimos a una excepcional pareja protagonista como Tom Hanks y Meryl Streep, el trabajo parece estar ya hecho.


Sin embargo, lo que constituyen puntos positivos para la película, pueden acabar convirtiéndose en no tan positivos si al final la sensación que queda es la de producto mecánico, prefabricado con el toque Spielberg. Porque lo peor de esta etapa que ha emprendido estos últimos diez años es su escasa capacidad para sorprender, para maravillarnos como antaño y mantener su status de creador de sueños en celuloide, de Rey Midas de la Meca del Cine que se ganó a pulso especialmente en los 80 y 90. Da la sensación de que dirige cualquier trabajo que le caiga en las manos, con la eficiencia de un gran artesano, pero sin demasiada alma más allá de una serie de virtudes precocinadas, programadas de antemano para funcionar con la precisión y frialdad de un reloj atómico.

Igual lo peor de acercarse a cada nueva propuesta suya sea esperar eso, que vuelva a sorprendernos, pero es lo menos que se le puede pedir a alguien que nos ha regalado obras tan personales y mágicas como “El imperio del sol” o “El color púrpura”, o ya en este nuevo siglo “Atrápame si puedes” o “Múnich”. Sí, sigue haciendo buenas películas, pero los tiempos en los que nos hacía soñar parecen haber quedado atrás. A ver si lo consigue con su próxima aventura, y conseguimos reconciliarnos con este viejo maestro.

A favor: la pareja protagonista, su dinamismo, y el toque Spielberg
En contra: hace tiempo que ese toque se convirtió en algo mecánico y prefabricado

Calificación ***
Merece la pena 
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