lunes, 20 de noviembre de 2017

LA CRÍTICA. Cortar

El turista emocional
“Alumbrar” acababa con un truhán cazado por el paso del tiempo, en un experimento en el que el demiurgo rompía a llorar de desesperación en un giro tan descorazonador como inesperado e imprescindible. “Cortar” retoma esa idea contemplativa, no se anda con rodeos. Es una película más centrada, más madura, igual de juguetona que sus predecesoras pero con una idea en mente.

El film parte de esa premisa para volver sobre sus propios pasos. Para volver al fundamento que dio pie a esta trilogía viva, en la que Fernando Merinero se ha dejado la piel más que nunca. El cineasta, al igual que su “personaje” en el desenlace de la anterior entrega, comprende que esto supone el culmen de una etapa cinematográfica, y por ello vuelve al eje central del primer episodio. Así, ya esto no es un catálogo de viejas y nuevas novias, reales o ficticias, sino que todo gira en torno a la figura de una sola mujer que representa a todas las demás.


En torno a una mujer idealizada, que representa en sí misma el paso del tiempo. Volvemos a una isla, a una mujer, a una canción, para conformar un emotivo y nostálgico viaje a lo que quedó atrás en un espacio y un momento concretos. Todo en “Cortar” fluye con serenidad y a la vez con fluidez, con naturalidad pese a su condición de falso documental, divagando menos por el camino, con menos relleno a la vista y con un montaje más exquisito, mucho más cuidado que en las dos anteriores películas que conforman esta trilogía viva.


Y aunque hacia sus minutos finales pueda parecer que pierde algo de rumbo, no es más que una sensación impostada. Como todo lo demás en ella. Porque vuelve a encauzarse a sí misma en su escena final, para demostrarnos que Magaly, la mujer en sí, y toda esta trilogía, no son más que la catarsis y el compendio de toda una obra. Este turista emocional no es más que un hombre pegado a una cámara. Una cámara que registra una realidad que es mentira. Todo es falso. Aunque cortes, la vida sigue. El amor, el gozo y el sufrimiento también. Y el cine de Merinero, por supuesto. Para él, vida amor y cine son lo mismo. He ahí el truco. He ahí donde se halla lo vivo de este tríptico.

A favor: es la obra más madura, centrada y viva de toda la trilogía, con Merinero hablando de su propio cine
En contra: puede parecer que pierde el rumbo hacia el desenlace

Calificación ****
No se la pierda

domingo, 19 de noviembre de 2017

TAQUILLA USA. Justice League salva la taquilla, pero lejos de lo esperado

El cine de superhéroes salva la taquilla USA, pero esta vez no ha sido Marvel la encargada de conseguirlo. Warner estrena la esperadísima Justice League, y con ello levanta el total hasta los 200 millones de $, una cifra significativamente superior a la de hace un año, cuando “Doctor Strange” seguía siendo el mayor reclamo de la cartelera.

La llegada de la Liga de la Justicia ha sido más que positiva, pero no todo lo rotunda que podría haber sido. Puede que pague los platos rotos de Batman v Superman y Suicide Squad, pero lo cierto es que los 96 millones de $ que ha recaudado en estos primeros tres días saben a poco para un producto tan ambicioso, del que se esperaba que superara los 110 millones. Se queda por detrás incluso de “Wonder Woman”, y aunque tenga malas críticas, al público parece estar gustándole esta nueva aventura de DC. Aún así, mucho tendrá que sudar si quiere alcanzar los 300 millones de $, cifra que las anteriores propuestas de la factoría sí consiguieron.

De no conseguirlo, mucho tiene que convencer fuera de sus fronteras para compensarlo. Porque se apunta a que su presupuesto ha rondado los precisamente los 300 millones de $, sin contar promoción. Y dada su ambición, no puede contentarse con los 873 millones a nivel mundial de “BvS”, por ejemplo. Por ahora, su total en todo el globo es de unos nada desdeñables 281 millones de $.

La sorpresa del fin de semana la ha dado la cinta con Jacob Tremblay y Julia Roberts, Wonder. Un drama que apunta a nominación al Oscar y que ha enamorado a la crítica, traduciéndose todo en unos formidables 27 millones de $, superando ya de entrada los 20 millones que ha costado, y con altas probabilidades de convertirse en un taquillazo.

En formato limitado encontramos otro film de Oscar. Denzel Washington suena de nuevo como nominado a la dorada estatuilla por Roman J. Israel, Esq., que debuta en cuatro salas con unos magníficos 65.000$.

En los mantenimientos, el efecto premios se deja ya notar en las cifras. Lady Bird pasa del décimo al octavo puesto aumentando un 110% y exhibiéndose en 238 salas, con un total de 4,7 millones de $ en su tercera semana. Por su parte, Three Billboards Outside Ebbing, Missouri aumenta también salas hasta superar el medio centenar, mejorando un 246% e irrumpiendo en el top 10, con 1,5 millones de $ en diez días. Ambas, con muchas opciones de tener una larga vida en cartel.

En el top 5, cine de mayor envergadura. Thor: Ragnarok suma ya 247 millones de $ en casa, y la friolera de 738 millones de $ en todo el mundo, con la vista puesta en los 1.000 millones. Daddy´s Home 2, en cambio, acumula 51 millones de $ en diez días, casi la mitad que su predecesora en el mismo intervalo de tiempo, y aún lejos de ser rentable –ha costado 69 millones de $. Por último, Murder on the Orient Express sí presenta un mejor recorrido gracias a su buen boca a boca, lo que la hace irse a los 51 millones de $ en su segundo asalto, y ya 148 millones de $ en todo el mundo. Ha costado 55 millones de $, por lo que acabará siendo un film rentable para Fox.

Fuente: Box Office Mojo

jueves, 16 de noviembre de 2017

LA CRÍTICA. Liga de la Justicia

ATENCIÓN: La crítica contiene spoilers ocultos. Para verlos, arrastrar el ratón sobre el texto marcado en gris
La factoría huérfana
Los cómics han explotado siempre la figura del padre ausente para conformar la personalidad del superhéroe. Debe ser duro crecer sin un modelo paterno en el que apoyarse. “Liga de la Justicia” es, desde mucho antes de su estreno, una película sin un padre definido. Zack Snyder abandonó la producción con toda la película rodada, Joss Whedon fue contratado en su lugar para reescribir parte del libreto y rodar escenas nuevas, y Warner metió el tijeretazo final. Tres posibles padres, pero no todos ellos presentes en igual medida.

Se intuye algo de Snyder en algún que otro plano que remite directamente a los cómics, en alguna escena durante su primera media hora donde reina más la seriedad, la cámara lenta y el uso de colores fríos. Pero es sólo eso, una intuición, más una sensación que una certeza. Se nota mucho más la mano de Joss Whedon en la mayor parte del metraje. En el tratamiento tan vivo del color, en los chistes forzados, en la fotografía. Es el que impone su estilo con mayor fuerza, pero poco puede hacer para convertir el producto en algo propio, con la mano impositiva del estudio detrás.


Donde un superhéroe haría de una carencia la fuente de su poder, “Liga de la Justicia” consigue todo lo opuesto. Es un film sin alma, sin un objetivo fijo, que vaga a la deriva improvisando sobre la marcha el qué pasará a continuación. Y es anecdótico que base su discurso narrativo en el sentimiento de unidad, porque es precisamente eso lo que le falta. Sí, Flash mola mucho, Aquaman tiene estilo, Wonder Woman vuelve a comerse la pantalla, Cyborg es el que quizá tiene un mayor y bienvenido desarrollo dramático, y Batman sigue siendo la encarnación del Caballero Oscuro más fiel al cómic que hayamos podido ver en la gran pantalla. Pero todos ellos funcionan mejor por separado, sin una sensación de cohesión ni unidad. Como tampoco tiene cohesión la película. La trama es sencilla y ya la hemos visto antes con mayor acierto. El villano es una mala excusa para tener a alguien contra quien luchar, pero no se intuye en él una amenaza. El guión atesora una ingente cantidad de atajos argumentales y bochornosos –SPOILER El momento resurrección de Superman es de los más ridículos que un servidor ha visto en mucho tiempo FIN SPOILER- que la acercan incluso a la categoría de parodia, coronada por una banda sonora -ahí está Danny Elfman tirando de clásicos propios y ajenos sin sentido alguno- y unos efectos especiales –SPOILER Ay, ese Henry Cavill tan descaradamente digital FIN SPOILER- que parecen de chiste.


Este film rompe con toda la oscuridad y grandilocuencia que venía mostrando la factoría hasta la fecha. Diría que incluso argumentalmente es un coitus interruptus –SPOILER De nuevo, ese momento resurrección que contradice el desenlace de “Batman v Superman” FIN SPOILER-. En ese sentido, la misma cinta es un reflejo de que Warner no sabe qué hacer con su universo cinematográfico. Algo que ya asomaba en las versiones para cine de “Batman v Superman”, “Escuadrón Suicida” y el acto final de “Wonder Woman”, y que aquí es más evidente que nunca. Han perdido totalmente el rumbo, y lo han hecho con el producto en el que debían poner más empeño. Y pese a ello, no deja de ser una película entretenida. Pero eso no es suficiente para una película de DC. Le pedimos algo más que un episodio de la “Justice League of America” televisiva. Quizá demasiado a una compañía que ahora ya sabemos que está huérfana.

A favor: que al menos entretiene, y cada superhéroe por separado
En contra: guión, montaje, efectos,… es una película que demuestra que Warner no sabe lo que hacer con DC
Calificación **
Se deja ver

domingo, 12 de noviembre de 2017

TAQUILLA USA. Will Ferrell, Mark Wahlberg y Hércules Poirot sorprenden, pero sin vencer a Thor

Fin de semana a la baja con respecto a hace un año, cuando Doctor Strange llegaba a las salas con un rotundo éxito. Esta semana, los estrenos no han sido tan grandes, pero han sorprendido a los analistas más escépticos.

En el podio, de nuevo Disney/Marvel, que cede de manera tremendamente positiva al no tener apenas competencia. 211 millones de $ lleva acumulados Thor: Ragnarok en 10 días, y en todo el mundo 650 millones de $ en tres semanas. Tiene cuerda en este último caso para llegar a los 1.000 millones de $, pero tanto en casa como fuera perderá protagonismo una vez llegue “Justice League” a los cines la semana que viene.

Ahora sí, acudiendo a los dos estrenos grandes del fin de semana, han superado todas las expectativas, disputándose la segunda plaza hasta el final. Daddy’s Home 2 gana la batalla, con 30 millones de $, situándose por detrás de los 38 millones de $ de la primera entrega. Las malas críticas no hicieron mucho daño en su momento, y ahora tampoco deberían ser un problema para que sea rentable. Ha costado 69 millones de $ y debería alcanzar al menos los 80 millones en suelo norteamericano.

Mejores reviews, aunque no magníficas, ha conseguido la nueva versión de Murder on the Orient Express, a cargo de Kenneth Branagh. Otra que sorprende a propios y extraños y se coloca con unos buenísimos 28 millones de $, y que ya empieza a ser rentable en todo el globo, donde ha recaudado 85 millones de $. Tiene buena presencia, buen casting, y al público le está gustando lo suficiente como para convertirla en un éxito.

El mejor dato del fin de semana lo encontramos, eso sí, en formato limitado. Llega la esperada Three Billboards Outside Ebbing, Missouri, que en cuatro salas amasa la increíble cantidad de 320.000$. Una de las principales contendientes de la temporada de premios, aún con mucho camino por delante. Como también lo es Lady Bird, estrenada hace diez días, y que sube directa al décimo puesto rozando ya los 2 millones de $. Destacar también cómo otra con presencia segura en los premios, Last Flag Flying, mejora su dato en su segundo asalto con 241.773$ en total.

El top 5 lo completan Bad Moms Christmas, que recupera terreno perdido gracias a su extraordinario mantenimiento, con 39 millones de $ en diez días, y la posibilidad de no quedar tan lejos de su predecesora de seguir así; y Jigsaw, que sí que palidece con respecto a las anteriores entregas de la franquicia, pero que igualmente convierte sus 39 millones de $ en una cifra rentable, dado su modesto presupuesto de 10 millones de $. Además, se sitúa cerca de los 80 millones de $ en todo el globo.

Fuente: Box Office Mojo

EN SERIE. "Stranger Things 2", la unión hace la fuerza

Cuando algo sorprende, es rematadamente difícil mantener el mismo nivel de sorpresa o de originalidad. "Stranger Things 2" tenía esa ardua tarea, la de equiparar el nivel de estupefacción y asombro de todos aquellos que vimos y disfrutamos de la primera temporada.

Me gustaría decir que lo consigue, pero no es así. No es una mala temporada en absoluto, simplemente me ha resultado inferior a la anterior. Porque todo en ella suena a ya visto, ya masticado con anterioridad. Los hermanos Duffer han ido sobre seguro, han preferido no arriesgar, y han acabado ofreciendo más de lo mismo. Misma nostalgia ochentera -los momentos Ghostbusters o el baile en el instituto son para enmarcar- y prácticamente la misma trama. Muchos lugares comunes ya visitados, sin explotar ninguno de los puntos que hacían fuerte a la primera entrega de episodios. Más protagonismo, eso sí, por parte de Winona Ryder, Gaten Matarazzo –Dustin- y Noah Schnapp –Will-, los dos primeros a sabiendas de que calaron hondo en el público en la temporada anterior. Y alguna que otra agradecida incorporación al conjunto, como la de Sadie Sink –Max-, o la de Sean Astin, de cuya bonachona y simpática presencia se han valido para crear impacto en una de los momentos más sangrientos de toda la entrega.


Y algunos de dichos puntos, mal utilizados. Como ese sentimiento de camaradería y unidad de su grupo de niños protagonista. Aquí están separados prácticamente durante toda la temporada, y eso se nota a peor. Algunos, ni siquiera están, como Finn Wolfhard –Mike. El caso más alarmante es el de Millie Bobby Brown –Evelen-, que se aísla de todos hasta bien avanzada la temporada, llegando a protagonizar incluso un episodio que ya está enmarcado como uno de los peores de la serie, con una subtrama mal aprovechada que podría haber servido más como cliffhanger para la siguiente tanda de capítulos. La separación hace la debilidad, lo mismo que la unión hace la fuerza. Justamente, es cuando están unidos cuando mejor funciona.


Y lo curioso es que, pese a ofrecer al público más de lo mismo, pese a su carácter de fan service, la fórmula sigue funcionando. Será la nostalgia, será el ritmo, será la ambientación, o será que sencillamente, entretiene. Cada episodio se pasa en un suspiro, y dan ganas de ver el siguiente. Pero se agradecería más arrojo y originalidad. Es un producto al que mimar y cuidar. Si no, si repiten lo mismo en la siguiente temporada, caerá fácilmente en el olvido.

sábado, 11 de noviembre de 2017

AVANCES. Tráiler de "Cortar", el final de la trilogía viva de Fernando Merinero


Tenía una cuenta pendiente. En todos los sentidos. Para con el público. Para con su trilogía. Para con su selfie cinematográfica. Vuelve Fernando Merinero, todo un truhán cinematográfico, a coquetear con su pasado, con su arte, con las mujeres de su vida. “Cortar” es la tercera parte de la trilogía “Las 1001 novias”, de la que ya hemos hablado anteriormente en el blog.

En este falso documental,  Fernando se prepara emocionalmente para rodar en Gran Canaria su película más íntima, su reencuentro con Magaly. Tras revisar sus mutuas cartas de amor de un tiempo ya lejano, Fernando decide recuperar el macguffin de “Capturar”, y hacerse acompañar hasta Canarias por una novia falsa, por una actriz, para jugar con Magaly al mismo juego que ella utilizó con él veinte años atrás, el del misterio, el de no saber nunca si lo que se dice o hace es cierto o no… Fernando parece querer filmar el dicho ese de que “la venganza es un plato que se sirve frío”, en el mismo escenario que 22 años atrás filmó el arrebato de su pasión, ahora filma el derrumbe de su deseo por Magaly.


“Cortar” supone el culmen de lo que él denomina “películas vivas”. Un trabajo sin la participación de ninguna televisión ni subvenciones públicas, producida por Vendaval Producciones, y vendida internacionalmente por Urban Films S.L., que ya ha cosechado premios en todo el mundo, como el Premio a la Mejor Película Documental en Dada Saheb Film Festival (Delhi, India), además de haber competido en diversos festivales internacionales, como en el Marbella International Film Festival, o el Mediterranean Film Festival de Siracusa, Sicilia (Italia). A mediados de este mes, además, participará en el MUCES (Muestra Cine Europeo de Segovia).

A continuación, el tráiler de este film vivo, que podremos ver en cines a partir del 24 de noviembre.




viernes, 10 de noviembre de 2017

LA CRÍTICA. Revenge

En un bucle infernal
Resulta cuanto menos curioso que, en la última edición del Nocturna, se acompañara la proyección de “Revenge” con la del cortometraje “I´m the Doorway”, basado en un relato de Stephen King. La pieza de Robin Kasparik narra la pesadilla de un hombre sumido en su propia paranoia, que no deja de vivir, en primera persona, en sus propias carnes, una situación que, a pesar de sus variantes, se repite una y otra vez.

Y resulta curioso porque sendos trabajos podrían pertenecer a la misma sesión doble. Ambos tienen algo en común: el bucle como eje central de la narración, como piedra angular de su estructura, historia e intenciones. De hecho, hay una larga escena que ejemplifica perfectamente cuál es el espíritu de la película de Coralie Fargeat, aquélla en la que víctima y verdugo se persiguen, intercambiando constantemente los roles, alrededor de un pasillo en círculo.

Todo en ella se repite, todo suena a ya visto. No es sólo que lo que ofrezca “Revenge” sea un rape and revenge de manual, repleto de tópicos mil veces vistos y explotados con mayor sabiduría en otras cintas del mismo subgénero -¿alguien recuerda una tal “I Spit On Your Grave”?-, es que en sí misma es una cinta que se repite sin cesar. No es más que un juego del gato y el ratón extenuante, que alarga sus escenas hasta el hartazgo, y que podría haberse contado perfectamente con la mitad de su metraje.


Es decir, da la sensación de no avanzar, de estancarse continuamente y demorar el encuentro de la heroína con sus perseguidores. Como ejemplo, esa otra escena que repite el sueño dentro del sueño una y otra vez, como si no hubiera sido suficiente con una sola. Es como si a su realizadora no se le hubiera ocurrido otra manera de rellenar metraje que tirar de los mismos recursos reiteradamente. El resultado es una propuesta que se fagocita a sí misma, que se muerde la cola continuamente y avanza en círculos, repleta además de incongruencias de guión –la protagonista avanzará a pie y herida más rápido que sus perseguidores, a conveniencia del guión- que podrían haberse perdonado de haber ofrecido algo de diversión. Pero ni eso. Entretenimiento nulo, solamente ganas de estar en casa con el mando a distancia en la mano.


No todo en ella es malo, ojo. A destacar la enérgica dirección, la fotografía y un reparto solvente, encabezado por una Matilda Lutz que supone lo mejor del conjunto. Lo mejor, aunque no memorable. No si se compara con otras guerreras del subgénero. Porque nada, ni siquiera su nada disimulado y distorsionado mensaje feminista, puede prevalecer cuando no haces más que moverte dentro de un bucle infernal.

A favor: su protagonista
En contra: que se mueve en bucle y no avanza, y no ofrece nada nuevo

Calificación *
No pierda el tiempo

lunes, 6 de noviembre de 2017

LA CRÍTICA. Feliz día de tu muerte

Vive, muere y repite
Todos hemos tenido la sensación de estar viviendo un determinado momento por segunda vez. Eso que los franceses llaman déjá vu . “Atrapado en el tiempo”, convertida a día de hoy en un clásico contemporáneo por derecho propio, llevaba al extremo de lo razonable esta idea. Un periodista gruñón, antipático y pagado de sí mismo condenado a vivir el mismo día una y otra vez. Una comedia atemporal, con ecos del mejor Frank Capra, que no caía ni en sensiblerías ni adoctrinamientos, a pesar de que su original premisa daba para ello.

Desde entonces, hemos vivido no pocas visitas al mismo concepto, ya fuera en formato televisivo –la serie “Sobrenatural” ya flirteaba con la idea en un divertido episodio que cambiaba el “I Got You, Babe” por el “Back in Time” de “Regreso al futuro”, en un doble juego de referencias temporales- o en forma de inspirado entretenimiento de ciencia-ficción –la siempre reivindicable “Al filo del mañana”. Pero todas con algo en común: el uso de la original como excusa para el divertimento, sin ahondar en moralina ni dobles lecturas.


“Feliz día de tu muerte” adapta esta idea al subgénero slasher. Una scream queen, con el sex appeal e incuestionable talento de Jessica Rothe –sin duda, uno de los mayores reclamos de la cinta- metida en su particular bucle temporal mortal, esta vez con un horroroso politono como tema central cada vez que sale el Sol. Pero con una salvedad. Al final del día, su personaje sabe que va a morir a manos del asesino enmascarado de turno. Como si Sidney Prescott concentrase cuatro películas de “Scream” en una sola jornada.

El mayor punto a favor de esta comedia de terror es su honestidad. No, no pretende exprimir el discurso del film en el que se basa. Su protagonista aprenderá una valiosa lección vital, sí, pero no es el centro de interés de la propuesta. Lo que pretende Christopher Landon –responsable máximo de encarrilar por el buen camino la saga “Paranormal Activity”, especialmente en aquel spin-off latino que fue toda una sorpresa- es hacer pasar al respetable una hora y media divertida, de desconexión. Por el camino, lo cual no está de más, alguna idea ingeniosa, pero en ningún momento trata de ser más de lo que es.


Sin embargo, lo mismo que se convierte en una fortaleza, se convierte en su mayor impedimento para ser memorable. Porque “Feliz día de tu muerte” se conforma con ser eso, un divertimento para grandes audiencias. No va más allá, no tira la casa por la ventana, no se esfuerza por perdurar en la memoria. Lo que queda es sencillamente un film que se deja ver muy bien, simplemente como pasatiempo, pero que va perdiendo fuelle conforme avanza el metraje y se olvida uno de su conocida idea principal. Hasta que llega a un desenlace que echa por la borda con su facilona y convencional resolución la posibilidad de estar ante un nuevo referente del género en lo que a psychokiller se refiere. Tran convencional que, aunque suene a broma, se hace repetitiva. Una pena, pues la máscara y el concepto del asesino podrían haber dado mucho más de sí, y podría haber quedado una franquicia que explotar en el futuro. O en el pasado, que con tanto bucle temporal ya me he perdido.

A favor: su protagonista, su honestidad, y que entretiene
En contra: que no explote y exprima todas sus bazas, y que se vuelva convencional conforme avanza el metraje

Calificación ***
Merece la pena

domingo, 5 de noviembre de 2017

TAQUILLA USA. "Thor: Ragnarok", sin problemas para ser la diosa de la taquilla

Por fin algo de vida y color en la taquilla USA, y ha sido, cómo no, Marvel la encargada de volver a dárselo. Thor: Ragnarok ha llegado pisando fuerte, rodeada de críticas potentes y comentarios entusiastas, y eso se ha notado en cifras.

121 millones de $ ha cosechado la nueva aventura marvelita, algo por encima de lo esperado, y también muy superior a lo cosechado por los dos anteriores títulos de la franquicia. Además, sumado al total internacional hacen un acumulado de 427 millones de $. Un dato inicial, el local, que la coloca como la sexta más exitosa para la casa, y un total, el mundial, que apunta a que rebasará la barrera de los 1.000 millones de $.

Sin embargo, no ha sido el estreno con mejor media por copia. Ese honor se lo lleva Lady Bird, la cinta como directora de la actriz Greta Gerwig, con Saoirse Ronan como protagonista, que ya suena con fuerza para los Oscar. 375.672$ en cuatro salas, que han eclipsado el estreno de la esperada Last Flag Flying, lo nuevo de Richard Linklater con Steve Carell, Laurence Fishburne y Bryan Cranston, que también suena para los Oscar. 42.000$ recauda este drama en cuatro salas, a la espera de que los premios le den algo de vida.

El otro estreno grande del fin de semana ha sido la secuela del éxito del año pasado, “Bad Moms”. Bad Moms Christmas queda por debajo de ésta, pero aún así sus 21 millones de $ con una buena noticia. Sin embargo, no se espera de ella un gran mantenimiento como en aquella ocasión, especialmente por unas críticas poco entusiastas, por el hecho de que las secuelas de comedias de éxitos no suelen funcionar del todo bien en cifras, y porque no la beneficiará su condición de comedia sorpresa del verano. Aún así, será rentable habiendo costado 28 millones de $.

En los mantenimientos, poco que añadir a una cartelera moribunda. El top 5 lo completan: Jigsaw, con unos mejorables 28 millones de $ en diez días; Boo 2! A Madea Halloween, con unos también mejorables 43 millones de $; y sobre todo el batacazo del momento, Geostorm, que en tres semanas amasa tan sólo 28 millones de $, y que pese a que a nivel mundial se vaya a los 182 millones de $, eso no compensar su abultado presupuesto de 120 millones.

Fuente: Box Office Mojo

sábado, 4 de noviembre de 2017

LA CRÍTICA. A Ghost Story

Más allá del amor
“A Ghost Story” comienza con una frase extraída del “A Haunted House” de Virginia Woolf. No deja de ser curioso que en su nuevo trabajo, David Lowery haya decidido parafrasear a la autora británica antes que a la francesa George Sand, que ya definía el olvido como el verdadero sudario de los muertos. Y es curioso porque lo que cubre este relato es un trozo de tela a través del que el protagonista, omnipresente y a la vez ausente en pantalla Casey Affleck, vislumbra el fugaz paso del tiempo y cómo sus seres queridos, especialmente su esposa, van pasando página y dejando atrás el recuerdo de un ser que no será más que eso, un recuerdo sostenido en el tiempo, perdido en el cosmos.

Podríamos verla como un relato de amor y terror cósmico, como un drama con tintes sobrenaturales, o incluso como una versión indie, menos descafeinada y ñoña, de “Ghost”. Como si Patrick Swayze se hubiera encontrado con los fantasmas del “Finisterrae” de Sergio Caballero, unidos al espíritu de Terrence Malick. Pero sería hacerle un flaco favor. Porque más allá de sus posibles referencias, más allá de esa manía de etiquetarlo y clasificarlo todo que tenemos a la hora de juzgar un trabajo, “A Ghost Story” debería ser apreciada a nivel temático como lo que es, un relato metafísico sobre la pérdida, sobre la ausencia y el luto. Posiblemente, el cuento sobre el olvido más desgarrador y terrorífico, por la impotencia que provoca en el espectador y la idea de que el más allá consiste en una vida carente de interacción con otros seres humanos, desde la animada “Arrugas”.


Lowery, que huye de encargos disneyanos para hacer algo más personal y profundo, y quizá su mejor obra hasta la fecha, encorseta la narración de manera sabia a través del ajustado metraje y el formato, como si de unas diapositivas o un vídeo casero Súper 8 se tratase. Lo que resulta es un desconcertante experimento no exento de ambición, de ritmo pausado pero hipnótico, que va más allá del espacio, el tiempo y el amor, beneficiado también por el excelente y escueto trabajo de Rooney Mara.


Una película de pocas palabras en la que precisamente la escena con más diálogo resume las intenciones del director. En ella, un invitado a una fiesta divaga sobre la persistencia de la memoria. Sobre cómo los hijos recuerdan a sus padres, sobre cómo el arte, como la sinfonía de Beethoven, perdura en el tiempo. Y lo hace encantado de escucharse a sí mismo, rodeado de atentos oyentes, como si sus palabras fueran también a perdurar. De nada sirve, porque nada dura para siempre, nada resiste el inexorable paso del tiempo. El ser humano está condenado a ser olvidado. Y eso da auténtico miedo.

A favor: el retrato que hace del olvido, y el desconcertante tono y formato de la propuesta
En contra: que más de uno se quede en las meras comparaciones

Calificación ****
No se la pierda 

jueves, 2 de noviembre de 2017

EL TERMÓMETRO. Nocturna 2017: El respeto hace al cinéfilo

Este año me he desvirgado en lo que a festivales de género se refiere. Había estado anteriormente en otros festivales de cine, pero es la primera vez que acudo a uno dedicado única y exclusivamente al cine fantástico y de terror. Y pese a que la calidad de los trabajos presentados pudiera ser más o menos discutible –esto depende de los gustos de cada uno, claro está-, lo mejor de la experiencia ha sido compartir momentos y pareceres con aficionados al género, con personas que viven este tipo de festivales como si de algo vital se tratase. Y por supuesto, uno de los puntos fuertes es el conocer a aquellas personas que admiras.

Ha sido en el Nocturna donde he perdido mi virginidad festivalera. Un festival pequeño, modesto, pero al que sus responsables le ponen ganas, empeño. Eso se nota, pero no en su organización. Se nota en su gente, en los fans que llenan sus salas, en el prodigioso ambiente que se crea en éstas. Todo es contagioso. Risas, gritos, comentarios jocosos, aplausos. Es una fiesta, una que merece la pena vivir.

Este año ha acudido un maestro del terror. Don Coscarelli llegó el primer día, y no se fue hasta el último. No sólo iba para recoger premio, sino también para presentar la edición remasterizada de su ya mítica “Phantasma”. Tuve la suerte de hablar con él, aunque fuera unos pocos segundos por culpa de una mala organización durante la recogida de autógrafos, y no puedo decir más que cosas positivas. Amable, simpático, entregado… Un hombre que sabe perfectamente que debe mucho a su público, y lo demuestra. Un tipo de lo más majo que, según dicen, se quedó a ver la película. Al menos, tras la proyección, allí seguía, para recibir personalmente a sus seguidores.

Dentro de la sala, la fiesta habitual. Algo que comparto. Es un festival de género y se presta al jolgorio. Pero dentro de unos límites. No se debe confundir el ambiente festivalero con el reírse porque sí, con faltar al respeto. Independientemente de que Coscarelli estuviera allí o no, lo que no es de recibo es el escuchar resoplidos y comentarios jocosos cuando ves algo que te resulta ridículo. O ver cómo el tipo que tienes al lado suelta algún que otro “Madre mía” mientras se distrae con su móvil.

A un festival de cine de género debe irse con conocimiento de causa, consciente ya de lo que vas a ver. En el caso de un clásico como “Phantasma”, con mayor razón. En el caso del individuo que nos ocupa, sus resoplidos me hacen pensar que nunca había visto la película. Muchos dirán que esos actos son propios de un festival de estas características, que la gente que acude a ellos va sabiendo a qué se expone. No parece ser el caso de este tipo, que parecía que ni siquiera había visto la cinta.

Pero esto se extiende a otras proyecciones en las que algunas risas y gritos sobran, llegando a cargarse todo el buen ambiente que debería haber en una sala de cine. Y ya que estamos, esto se extiende a cualquier tipo de cine, a cualquier tipo de festival, al día a día, a todos esos que van al cine a tocar las narices, impidiendo disfrutar al resto. Por respeto, por educación, que a algunos les falta, escudándose en eso de que “Es que es el ambiente del festival”, que usan como excusa y como mantra. No se es más fan o festivalero por comportarse así. El hábito no hace al monje. Pero sí que el respeto hace al buen cinéfilo.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

LA CRÍTICA. 1922

Esas malditas ratas
1922. Las cosas eran distintas aquel año. Más sencillas. El mayor orgullo de un hombre eran sus tierras. Sus tierras y una descendencia a la que dejárselas. Ésta es la historia de aquel año, de lo que supuso para un granjero y su familia. También es la historia de un confabulador, de un hombre que vio en su mujer a un enemigo del que librarse por el bien de su propio progreso. Porque en 1922, las cosas eran distintas, y deshacerse de alguien era más sencillo. O eso creía él.

2017. Sin duda el año de Stephen King. Mientras en la gran pantalla triunfa el nuevo “It”, en las plataformas digitales se explota el talento del maestro del terror, con Netflix a la cabeza. Unas veces con poca fortuna –ahí está esa “La niebla”, que no ha pasado de la primera temporada-, y otras sabiendo balancear a la perfección la temática del autor con la historia que se cuenta.

“1922” pertenece a este ilustro último grupo, como ya lo hiciera la recomendable “El juego de Gerald” antes. Zack Hilditch dirige con brío, con una excelente fotografía y una atmosférica banda sonora, este relato a medio camino entre el drama familiar, el suspense, el terror y el western, que si bien tiene sus peros de guión y montaje, como el hecho de que las razones que motivan a su personaje principal no acaban de estar del todo bien expuestas, sí que consigue un equilibrio de lo más loable entre lo que quiere contar y cómo lo hace. Tomándose su tiempo, de manera pausada –quizá demasiado, ya que tarda bastante en entrar en materia-, dando más importancia en poner al espectador en situación que en darle lo que busca, beneficiada además por la imponente y convincente figura de un Thomas Jane en estado de gracia.


El cineasta ha sabido captar a la perfección el espíritu de la obra de King. Es una historia de terror, pero sin necesidad de recurrir a sustos ni golpes de efecto. El terror está en otro lado, en la pesadilla que vivirá su protagonista, por esa culpa que le corroerá por dentro. Una culpa que se extiende como un virus. Como una plaga que afecta a todo su entorno, a los que le rodean. Como esas malditas ratas que devoran todo a su paso, que te martillean el cerebro al otro lado de la pared. En aquel fatídico 1922, este granjero conspirador aprendió la lección. Esas ratas acaban alcanzándonos a todos.


A favor: la dirección, la atmósfera, la banda sonora, la fotografía y Thomas Jane
En contra: alguno se desesperará por su lentitud

Calificación ***1/2
Merece mucho la pena 

jueves, 26 de octubre de 2017

LA CRÍTICA. The Meyerowitz Stories (New and Selected)

Errores de nuestros padres
Somos consecuencia, directa o indirecta, de los errores de nuestros padres. Sí, también de sus aciertos, pero son sus errores los que nos acompañarán durante toda nuestra vida, los que recordaremos cuando echemos la vista atrás y recordemos una infancia marcada por unos progenitores que han proyectado sobre nosotros sus frustraciones, sus fracasos, sus malas maneras y desprecios. Porque es más fácil que lo malo perdure en nuestra memoria.

Noah Baumbach lo sabe de sobra. Lo ha explotado anteriormente en su filmografía. Es un analista de las relaciones paterno filiales inconexas, del conflicto intergeneracional que se produce cuando un hijo comienza a recordar cómo le criaban sus padres. “The Meyerowitz Stories (New and selected)” es, ante todo, su nuevo recital cinematográfico sobre esta temática. Como dice su subtítulo original entre paréntesis, una colección de historias seleccionadas en base a lo que los padres quieren que sus hijos vean en ellos, y de las que los hijos se cuentan a sí mismos y entre sus hermanos para no enfrentarse a esa tan temida figura patriarcal.


Es quizá la que nos ocupa una de las mejores propuestas de su realizador en los poco más de veinte años que lleva deleitándonos con sus relatos. Y lo es porque se aleja de la ampulosidad de algunos laureados trabajos recientes para volver a ese encanto que destilaban sus primeros trabajos, con “Kicking and Screaming” y, especialmente, la maravillosa “Una historia de Brooklyn (The Squid and the Whale)” a la cabeza, pero con la madurez que ya lleva acumulada a sus espaldas.

Encanto en su formidable y afilado guión, en su sencilla pero efectiva puesta en escena, que desprende puro calor otoñal, y, por supuesto, en un reparto en estado de gracia, donde lo más llamativo quizá sea ver a Adam Sandler sin caer en ese ridículo al que nos tiene acostumbrados. No es que esté mejor que Ben Stiller, por ejemplo, ambos están muy notables, pero lleva tantos años protagonizando películas de calidad más bien discutible, que este acercamiento al drama con tintes de comedia es más que agradecido.


Pero si alguien destaca en el elenco es el maestro. Dustin Hoffman ofrece la presencia y el saber estar ante la cámara que solamente uno de los grandes es capaz de conseguir. Suyos son los mejores y más resaltables momentos de esta recomendable y amena cinta, que solo parece flaquear hacia el desenlace, cuando da la sensación de que Baumbach no sabe cómo rematar su relato. Él es esa figura paterna que todo lo impone, que está por encima del bien y del mal, y cuyos errores han marcado para siempre las vidas de sus hijos. Tomad nota, padres.

A favor: el reparto, especialmente Dustin Hoffman, y la alegría de recuperar al Baumbach de sus comienzos.
En contra: Baumbach parece no saber cómo rematar la historia

Calificación ****
No se la pierda
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...